Llevar la idea de postal sonora más allá del mero formato de presentación. Pensar que la postal, al enviarse, inicia un intercambio ¿Entre quién? Entre el escucha y el creador sonoro.
El creador sonoro que regala una postal podrá pedir al escucha/destinatario que responda con sonidos de los lugares a los que ha viajado, con sonidos de su vida cotidiana que les sean de su agrado o también con anécdotas en las que el sonido sea el protagonista. De esta manera, el registro del intercambio entre creador y receptor enriquecerá la propuesta.
¿Cuál será la plataforma para realizar este intercambio? ¿Correos de México, alguna red social o alguna plataforma musical digital?
Bibliografía que puede ser muy sugerente: Carrion, Ulises (2014) “El arte correo y el gran monstruo” Tumbona Ediciones: México, D.F

No hay comentarios:
Publicar un comentario