…realizo un apunte mental:
Debería re-leer a los autores que hablan de la aparición de la vida cotidiana como objeto transversal de estudio de disciplinas como la Historia (Pilar Gonzalo); la sociología (N. Elias, Maffesoli, Lalive D’Epinay, Alicia Lindón, Hiernaux Nicolas, Rossana Reguillo), la filosofía (Dewey, Gianini, Agnes Heller) o el cine (Jarmusch, Eimbcke, Alejandro Lanes)
¿Por qué debería releerlos? Porque el material del arte contemporáneo, de la época de la pos-producción es lo cotidiano. Nicolas Bourriaud, escribe: “A partir de utilizar el material cotidiano, el arte construye una isla alternativa que perturba las formas sociales, las reorganiza o las inserta en escenarios originales. Sugiere que existen otros usos posibles de las técnicas, herramientas y materiales que están a la disposición.” Y más adelante de la exposición, los materiales del arte continúan siendo: las costumbres, los hábitos, los productos comerciales, los espacios, las relaciones sociales, las prácticas ordinarias (p. 93), que se inscriben en la esfera de lo cotidiano.
Y bueno, ¿con qué finalidad debo releer a estos autores? Con el fin de aportar mi granito de arena desde mi perspectiva disciplinar. “Compañeros, desde mi campo académico -la antropología histórica- comprendemos que la vida cotidiana como material de estudio plantea las siguientes preguntas, propone este y aquel acercamiento, ha dado a luz ciertos planteamientos… etc ”
Además, me parece curioso cómo el tipo de arte que N. Bourriaud reseña deja atrás los temáticas ancladas en la personalidad y psicología del artista para comenzar a “considerar el cuerpo social (…) como un catálogo de tramas narrativas.” (p. 91) Menciono que me parece curioso porque el campo de estudio de nosotros “los científicos sociales” y la teoría que producimos comienza a ser compartida y utilizada por los artistas. Y es que de cierta manera este puente de comunicación me llevó a involucrarme con estudiantes de arte y a seguirle un poquitín la pista de lo que en este sentido el arte producía o “posproducía” ;).”
Retomando este apunte mental imagino de qué manera las ciencias sociales, a su vez, pueden utilizar al arte y la investigación artística como herramienta, material o técnica para producir un conocimiento “más rico y menos cierto”, al decir de Edgar Morin.
