En mi práctica fonográfica he intentado dar un retrato sonoro a cualquier lugar en el cual me paro, escucho y después grabo. Sin embargo, la mayoría de las grabaciones que he hecho resultan carentes de interés por no decir que son aburridas.
Creo que no todos los lugares y acontecimientos despiertan un interés sonoro y que hay sitios y situaciones que sí lo hacen, que son acústica o sonoramente interesantes. De la misma manera que sucede en el mundo de la fotografía, no todos los eventos y lugares son fotografiables, ¿cierto?
Por ejemplo -y esto es mi particular punto de vista- son interesantes aquellos sonidos que nos hablan de un particular modo de vida (la comunicación por altavoz o megáfono en los poblados rurales) o aquellos que dan peculiaridad a un espacio urbano (El continuo sonar de los cláxones con los que los taxistas llaman a sus pasajeros en el crucero de la colonia La experimental en la capital de Oaxaca). También aquellos que son sonidos organizados y parecieran ser sacados de una partitura musical (los consignas en las manifestaciones o el martillar acompasado de los albañales en obra s públicas), aquellos que hablan de la actividad cotidiana (el sonido de las campanas que llaman a misa, el abrir y cerrar de las cortinas que anuncian la apertura y el cierre de las tienditas en las colonias) y muchos más.
Escribo esto para recordarme en no incurrir en el vano esfuerzo de grabar todo espacio y todo evento que le dedique más de un minuto en escuchar y evitarme de esta manera la desilusión de escuchar grabaciones que son aire, paja, ruido, nada.
Principios de Agosto, 2017
Oaxaca de Juárez, Oaxaca